Tras una celebración, o simplemente después de una comida copiosa, siempre buscamos la forma de contrarrestar los efectos de los excesos alimenticios cometidos. Muchos optan para el gran error del ayuno, puesto que el cuerpo necesita alimentarse, y los menos, pero más acertados, se hacen amigos íntimos de la piña, en mayor medida, y de los espárragos, dos de los alimentos que mejor le vendrán a nuestro organismo para luchar contra los pecados cometidos.
En estas fechas navideñas hemos podido tener más cerca que nunca esos excesos de los que hablamos. Los dulces, el alcohol, las comidas con exceso de sal, el comer a deshoras... puntos negativos que poco a poco van pasando factura a nuestro cuerpo, pero que, como hemos dicho en otros artículos, nos merecemos.
Es por ello que para restablecer el buen funcionamiento de nuestro sistema podemos acudir a dos alimentos muy distintos y con los que podemos hacernos, por ejemplo, una cena muy completa.
En primer lugar tenemos la piña, una fruta puramente depurativa que limpiará nuestro organismo de todo lo innecesario y no sólo eso, sino que nos ayudará a mantener la línea gracias al poco aporte calórico que tiene. Es por ello que se ha convertido en una de las frutas más usadas en las dietas más completas.
Por otro lado tenemos los espárragos, una verdura con gran capacidad diurética, rica en vitaminas -sobre todo en A y C-, con propiedades antioxidantes y que únicamente aporta 26 kcal. por cada 100 gramos.
De esta forma, con un primer plato compuesto por tres o cuatro rodajas de piña -preferiblemente natural, aunque pudiera ser también en su jugo- y un segundo plato de espárragos -mejor los verdes-, podríamos tener una comida con la que volver a habituar al cuerpo tras el "castigo" navideño a la par que le ayudamos a eliminar los restos insalubles.

No hay comentarios:
Publicar un comentario