La avena es uno de los cereales más completos de cuantos se puedan ingerir. A sus altas propiedades nutritivas en cuanto a vitaminas se refiere hay que añadirle los beneficios de ser carbohidratos complejos o algo que no viene nunca mal, el aporte de fibra al cuerpo.
Cuanto más elevado es el numero de aminoácidos esenciales presentes en un alimento, mayor es su valor biológico; y la avena contiene seis de los ocho aminoácidos imprescindibles para la síntesis correcta de las proteínas que ingerimos.
Tanto es así que la combinación de la avena con diferentes alimentos vegetales mejora aún más su proporción de aminoácidos, aproximándola a la ideal para el organismo en una dieta equilibrada para un día completo.
Asimismo, cabe añadir que cien gramos de copos de avena cubren un tercio de nuestras necesidades diarias de ácidos grasos esenciales.
Por otro lado nos encontramos los hidratos de carbono de absorción lenta y de fácil asimilación que componen los copos de avena. Estos proporcionan energía durante mucho tiempo después de haber sido absorbidos por el aparato digestivo, evitando la sensación de fatiga del cuerpo.
En este sentido, también será interesante el hecho de que gracias a ella, no sufriremos picos de insulina que nos hagan querer comer urgentemente algún alimento menos beneficiosos para el organismo.
En cuanto a aporte vitamínico, la avena contiene sodio, potasio, fósforo, hierro, magnesio y cinc o las vitaminas B1, B2, B3, B6 o E.
Por otro lado nos encontramos los hidratos de carbono de absorción lenta y de fácil asimilación que componen los copos de avena. Estos proporcionan energía durante mucho tiempo después de haber sido absorbidos por el aparato digestivo, evitando la sensación de fatiga del cuerpo.
En este sentido, también será interesante el hecho de que gracias a ella, no sufriremos picos de insulina que nos hagan querer comer urgentemente algún alimento menos beneficiosos para el organismo.
En cuanto a aporte vitamínico, la avena contiene sodio, potasio, fósforo, hierro, magnesio y cinc o las vitaminas B1, B2, B3, B6 o E.
Y por último tenemos la fibra. La sensación de bienestar no la tenemos únicamente gracias a la pérdida de peso, sino que un cuerpo libre de aquéllo que nos sobra será un cuerpo más sano, lleno de confort y pleno. Así, con la ingesta de este cereal ayudaremos al funcionamiento intestinal, facilitando el proceso digestivo.
En próximos artículos hablaremos de cómo preparar la avena, pero de momento haz lo más fácil:
Mézclala en un tazón de leche desnatada sin lactosa, como cualquier otro cereal, añade un poco de canela, y disfruta.
En próximos artículos hablaremos de cómo preparar la avena, pero de momento haz lo más fácil:
Mézclala en un tazón de leche desnatada sin lactosa, como cualquier otro cereal, añade un poco de canela, y disfruta.

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